RESEÑA| Man’s Best Friend, Sabrina Carpenter

29.08.2025

Con Man's Best Friend, Sabrina Carpenter demuestra que su estrellato pop ya no es una promesa, sino una realidad en expansión. El álbum, séptimo en su carrera, funciona como la continuación lógica de Short n' Sweet, pero con mayor arrojo y sin temor a llevar sus recursos al límite. Si en 2024 conquistó la cima de Billboard y un par de Grammys, ahora lo hace afianzando una fórmula que mezcla confesión emocional, humor irreverente y un claro dominio del lenguaje pop.

La coherencia musical del disco es uno de sus grandes logros. Junto a Jack Antonoff y Amy Allen, Carpenter construye un sonido de synth-pop brillante con guiños retro, pero siempre abierto a sorpresas: guitarras country, riffs setenteros y arreglos juguetones que nunca rompen la unidad del conjunto. Desde el single Manchild, con su ironía burlona hacia un novio inmaduro, hasta los cortes más íntimos, se percibe una línea estética clara: Sabrina sabe a dónde quiere llevar a su audiencia y lo consigue sin dispersarse.

Su interpretación vocal es otro punto alto. Carpenter se mueve con naturalidad entre susurros cómplices y estallidos de potencia, siempre al servicio de la historia que cuenta. No teme ser directa, usar dobles sentidos ni recurrir a palabrotas si la emoción lo amerita. La honestidad es la columna vertebral del disco, y lo que en otras artistas podría sonar impostado, en ella suena entrañable y cercano. Es precisamente esa mezcla de desparpajo y vulnerabilidad la que convierte a sus canciones en pequeñas confesiones universales.

En el terreno lírico, Man's Best Friend exhibe la ironía y simpatía que ya se han vuelto marca registrada de Carpenter. Canciones como We Almost Broke Up Again Last Night convierten el drama sentimental en comedia romántica, mientras My Man On Willpower funciona casi como un sketch musical. Sabrina juega con sus propias contradicciones, se ríe de sí misma y, de paso, nos invita a hacerlo también. Esa ligereza nunca resta profundidad; al contrario, le otorga frescura a un disco que podría haberse quedado solo en la catarsis sentimental.

Por supuesto, también hay espacio para la herida. En Nobody's Son, la cantante baja las defensas y muestra la soledad post ruptura con un tono desgarrador, recordándonos que detrás de la ironía siempre late la vulnerabilidad. Pero en lugar de regodearse en el dolor, lo transforma en ingenio: Never Getting Laid es una despedida tan maliciosa como pegadiza, un himno vengativo disfrazado de pop alegre. Aquí Sabrina hace de la ironía un arma de empoderamiento.

El imaginario visual del disco acompaña perfectamente la propuesta. La portada polémica, en la que aparece como "mascota" de un hombre, desató debates, pero ella los abrazó con humor y hasta con una portada alternativa "aprobada por Dios". Entre fotos con cachorros y estilismos brillantes, la era de Man's Best Friend es tan provocadora como juguetona. Carpenter entiende que el pop no solo se escucha: también se mira, se discute y se disfruta como un todo.

En los tramos finales, canciones como When Did You Get Hot? y Go Go Juice refuerzan la energía lúdica, mostrando a una Sabrina que no teme coquetear con el absurdo. Sin embargo, cierra con Goodbye, un himno de independencia que resume la esencia del disco: reír, llorar, burlarse y, finalmente, levantarse con la frente en alto. El equilibrio entre humor y seriedad nunca se rompe, lo que confirma que la coherencia del álbum no es solo musical, sino también emocional.

Man's Best Friend es, en definitiva, el álbum de una artista que domina el presente y mira con confianza al futuro. Sabrina Carpenter combina ironía, simpatía y honestidad brutal en un trabajo cohesivo y ambicioso, que refuerza su lugar en el pop contemporáneo. Si con Short n' Sweet se ganó nuestra atención, con este disco deja claro que vino para quedarse: divertida, astuta y más auténtica que nunca.